Diario de un confinado (XIV). La purga

Sábado, 28 de marzo. Tercer fin de semana de confinamiento. Marzo está dando sus últimos coletazos. Marzo ausente. Marzo afligido. Marzo lúgubre. Marzo compungido. Marzo mohíno. Lo mejor es que este marzo no volverá más que a nuestro recuerdo, que ya es bastante. Marzo será el recuerdo para los que se fueron y para los que se quedan. Los que están jugándose su propia integridad por salvar a los demás, los que abren el supermercado cada mañana, los que transportan la mercancía para que no falte en ningún punto de España, los que están a pie de tierra, a pie de matadero. A los que están sujetando a nuestro país en el momento más delicado desde la guerra civil. -Lee completo La purga-.

Ahí está nuestro sector primario, insultado, vilipendiado, olvidado, repudiado, durante décadas, por todas las Administraciones. El campo, nuestro campo, la España que madruga al alba y duerme con el ocaso. La España que quisieron borrar, hoy, da la cara para que no le falte nada a la gran ciudad. ¿Recuerdan las grandes manifestaciones justo semanas antes de que estallase la pandemia? Todos los porrazos que la Policía no dio a los niñatos del “procés”, se los llevaron los agricultores de las tractoradas. Qué vergüenza. Pues bien, dejaron todas las protestas cuando tuvieron que volver a subirse al tractor para sacar a España a delante. Ellos sí son Marca España. Ellos sí son un ejemplo. Ellos sí me representan. La España del campo, de la agricultura, la ganadería, la fábrica del polígono del pueblo más pequeño que ha aumentado su producción para atender a las peticiones de las grandes superficies. A vosotros, gracias.

Cuarto Milenio, un enemigo

Ayer hablábamos de la manipulación de los medios y, casi como cada día, el texto caduca a las pocas horas. Los hechos lo ponen en evidencia. Ayer, Iker Jiménez anunció en sus directos de Youtube que Mediaset ha anunciado que va a dejar de emitir nuevos programas de Cuarto Milenio. Contextualicemos el tema. El programa de Iker fue el primero que alertó de la gravedad de esta pandemia que por entonces para la mayoría, incluido el Gobierno, era una simple gripe y que -según palabras de Fernando Simón, vaya hemeroteca te estás armando- solo iba a suponer algún caso aislado.

Cuarto Milenio advirtió desde hace semanas, junto con científicos reconocidos como el doctor Gaona, que lo que venía era algo mucho más grave y en cada directo de Youtube arroja más luz de la verdad no oficial y que tanto daño hace a las altas esferas. Mediaset es parte del conglomerado oficialista, sobra decirlo. Al igual que Atresmedia, el otro transatlántico de la televisión. Escarbemos un poco. El Grupo Planeta es el dueño de Atresmedia, Antena 3 y Ferreras/La Sexta en el plano de la televisión y en prensa posee la cabecera de La Razón. Qué distintos son La Sexta y La Razón, ¿no creen? Solo aparentemente. Precisamente, la semana pasada, el periódico autocensuraba un artículo de Alfonso Ussía, un duro artículo, sí, para los intereses de Pedro Sánchez. ¿Quién manda, entonces? ¿Los intereses de la libertad de prensa o lo intereses económicos? ¿El derecho a informar o la propaganda? Estamos viviendo muchos cambios realmente preocupantes y que deben ponernos en alerta. No es un periódico o una televisión, esto va de la libertad. Empieza la purga.

Los mayores, nuestro espejo

Hoy dediqué la tarde a ver una película de Paco Martínez Soria, “El abuelo tiene un plan”. Y será porque uno está sensible estos días, o vaya a saber usted, pero veía cómo hubo un tiempo en que se respetaba y veneraba a nuestros mayores. Mayores que hoy mueren por centenares cada día. Generaciones que han levantado a este país a base de trabajo y sufrimiento. De la postguerra a la crisis de 2009. De superar el hambre a sacar adelante a sus nietos con su pensión. La generación a la que más tenemos que agradecerles. En la película, el célebre maño, siente soledad a pesar de vivir con sus hijos y sus nietos y recurre a cierto grado de hipocondriaco para sentirse atendido en el hospital. Así, conoce a una graciosísima Isabel Garcés, soltera y entera, y comienzan un “affaire” que desencadena los líos habituales.

España veneró a la gente que se parecía a ellos. Paco Martínez Soria se parecía a la gente que veía sus películas. Hoy, la gente venera a prototipos, modelos de excéntrica lámina. A bustos parlantes que solo tienen como valor el don caduco de la juventud. Incluso en política. Los líderes veteranos han dado paso a treintañeros sin corbata porque es lo que vende. Hoy, el mayor es repudiado. Un hombre de cincuenta años en el paro, ya no sirve para las organizaciones. Para Aristóteles, la categoría política estaba asociada a su edad. Los guerreros eran los jóvenes, pero los que tomaban las decisiones eran los ancianos. La antigua Roma dio el poder a sus mayores. SPQR simbolizaba la unión entre los ancianos (senatus) y el pueblo (populus). 

Nuestros mayores protestan, se sublevan porque les hemos abandonado y, curiosamente, son la base de una población que ha invertido la pirámide. Ellos, la experiencia del tiempo vivido, eje de las sociedades que más han evolucionado. Prescindimos de ellos. Ni el perdón podrá subsanar tanto daño.

Y recuerden, esta noche a las dos serán las tres. Mañana tendrá una hora menos.

Diario de un Confinado I. El coronavirus y la igualdad.
Diario de un Confinado II. Lola, Manolo, Litri y una dorada de bandera.
Diario de un Confinado III. Un cajón desastre.
Diario de un Confinado IV. Oda al teletrabajo y al sofrito.
Diario de un Confinado V. La normalidad es un milagro.
Diario de un Confinado VI. Unas cañas virtuales.
Diario de un Confinado VII. Un mitin en prime time.
Diario de un Confinado VIII. Hospital de guerra.
Diario de un Confinado IX. Sin decir adiós.
Diario de un Confinado X. La mandanga del «Caña».
Diario de un Confinado XI. La vida en una enfermería.
Diario de un Confinado XII. Ni una lágrima.
Diario de un Confinado XIII. La primavera no quiere romper.

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