Roberto Cordero, la historia de una superación


Roberto Cordero probablemente aún no tenga ningún titular de su gran triunfo, pero sí conoce la otra cara del toreo: la de la cornada, la del quirófano, la de la incertidumbre, la de las noches en vela, la de las horas infinitas en rehabilitación, la de la cicatriz. El pasado 16 de septiembre sufrió una de las cornadas más graves de la temporada en Cadalso de los Vidrios (Madrid) que le afectó a la femoral y casi le cuesta la vida.

Cinco meses después y contra todo pronóstico, la evolución de la recuperación es muy positiva y quiere volver a torear esta temporada. Lo que parecía un sueño inalcanzable, hoy es una realidad. ‘Me encuentro muy bien, ha sido un proceso muy duro de recuperación, pero estoy, prácticamente, al 100% para reaparecer’.

Por primera vez, Roberto Cordero pisó el ruedo de Cadalso de los Vidrios después de la tragedia. La plaza que le vio nacer como aficionado, estará marcada a fuego para siempre en su carrera: ‘Es mi casa y la plaza de mis primeras veces: la primera vez que vi toros, donde debuté de luces y la de mi bautismo de sangre’.

‘Tengo el recuerdo de montar la espada y cuando me quise dar cuenta, tenía el pitón metido en la pierna -relata Cordero-. Álvaro Serrano y Marco Galán me cogieron, metimos la mano en el agujero de la cornada y salimos para la enfermería. Era consciente de que era grave porque sangraba mucho’.

Después, llegaron momentos muy complicados en la enfermería y en el hospital, donde tuvo que ser operado en varias ocasiones. ‘El tiempo en la UCI fue muy duro. Estuve mucho tiempo solo, mucho tiempo para darle vueltas y sucedieron cosas que mentalmente me afectaron mucho. Luego, al ir recuperándome, solo quería volver a torear. Lo primero que hice cuando me quitaron las muletas fue torear otra vez de salón’.

Cada muletazo al viento de Roberto Cordero es un triunfo. Esta vez la historia terminó con un final feliz y pronto volveremos a verle vestido de luces en una plaza de toros para borrar aquellos recuerdos de un torero que tuvo que probar demasiado pronto la cara más amarga del toreo.

Escucha la entrevista completa en Todos a los toros Podcast:

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