Principe Gitano

Diario de un confinado (XL). Cuarenta

Jueves, 23 de abril. Cuadragésimo día desde que se decretó el Estado de Alarma nacional. -Lee Cuarenta-.

40. Cuarenta días después de estar encerrados siguen muriendo más de 400 personas diarias y contagiándose más de 4.000. Cuarenta días después, el discurso va por un camino y la realidad por otro. Suenan los tambores de desconfinamiento sin que nadie nos explique por qué sigue muriendo medio millar de personas al día.

Si aterrizase un extraterrestre ahora mismo y prendiese la televisión, ¿qué idea se haría? “Anda, mira, ya quieren empezar a abrir. Esto lo tienen controlado”. En algunos lugares, se habla en pasado del virus. Y ya no se habla de los muertos. Ayer se cerró la morgue de hielo en un acto de fin de fiesta. 440 personas han muerto hoy.

El coronavirus se ha llevado a otro genio: Enrique Castellón Vargas “El Príncipe Gitano”. Olvidado en una residencia, sin los trajes blancos impolutos con los que daba elegancia al escenario, sin los sombreros de ala ancha, sin las camisas con chorreras. Sin la gloria de un aplauso. Los cortos de entendederas solo le conocerán por su versión de In The Ghetto, de Elvis Presley. Sin tener ni papa de inglés, se puso un esmoquin para aportar su personal quejío al Rey del Rock. Y conquistó el Olympia de París. Hermano de Dolores Vargas “La Terremoto” y primo del genial Sabicas, el talento brotaba por su garganta. El Principe Gitano despuntó en el espectáculo de Lola Flores con apenas 14 años y pronto fue primera figura. Antes, los grandiosos espectáculos que se estrenaban en el Teatro Calderón, recorrían España por plazas de toros y verbenas. Éxito asegurado. Grandes compañías, obras firmadas por Quintero, León y Quiroga, canciones que se estrenaban y comenzaban a formar parte del pueblo.

Pocos saben que lo que de verdad apasionaba a El Príncipe Gitano eran los toros: “Yo iba a ser torero. Me dijeron que, como cantaba bien, si hacía carrera en la música tendría más posibilidades de ser matador. Lo que pasa es que ya me consagré mucho en la canción y ahí seguí”, contó a Lauren Postigo en el mítico Cantares.

Estrella del cante en los años 50, entre su repertorio están coplas inolvidables como Cortijo de los Mimbrales, Obi, Oba, Cariño de legionario, Tengo miedo, Cartagenera, e incluso fue el primero en cantar el éxito de Manolo Escobar, El Porompompero.

Cortijo de los Mimbrales
En la llana Andalucía
Entre breñas y jarales
Guarda una perla escondía
En la marisma huelvana
Cuna del bravo vaquero
Al despuntar la mañana
Me dejó
La que más quiero

23 de abril

El 23 de abril no es un día cualquiera: Día de Castilla y León y Día del Libro. Dos de mis más sinceras pasiones. Castellanoleonés por Sotillo. Allí, precisamente, guardo una de mis joyas, mi biblioteca que construyo libro a libro con gusto, cariño y afición. Castellanoleonés por Cuéllar, que me acogió con cariño. Ávila y Segovia, dos grandes olvidadas que tienen mucho que aportar. Teruel ya existe. Entonces, habrá que levantarse.

Cuando más pesaba el cuerpo, cuando la cabeza no podía más, me he encontrado una sorpresa debajo de la almohada. La forma lo delataba. “Gracias por cuidarme”, decía una nota. El confinamiento también saca lo mejor de las buenas personas. Lo he desenvuelto con ansiedad. ¿Qué será? ¡Sí! Mi regalo favorito, un libro, en el Día del Libro. “Chete, el hombre de plata con el alma de oro. La historia de la dinastía de banderilleros, los Pirri”. Estoy deseando devorarlo. Además, con la dinastía de los Pirri se une el afecto personal con la admiración profesional. Un aliciente más para que empiece ya el fin de semana. Gracias, Eva, porque el confinamiento a tu lado es, incluso, apetecible. 

Diario de un Confinado

Diario de un Confinado. XXX. El «mozoespás».
Diario de un Confinado XXXI. Se busca extraterrestre.
Diario de un Confinado XXXII. Tezanos y el aprobado general.
Diario de un Confinado XXXIII. Talento sin paguita.
Diario de un Confinado XXXIV. Volvamos al huerto.
Diario de un Confinado XXXV. El patetismo.
Diario de un Confinado XXXVI. Populismo de balcón.
Diario de un Confinado XXXVII. La profecía.
Diario de un Confinado XXXVIII. Asamblea estudiantil.
Diario de un Confinado. XXXIX. El vagamundo.
Diario de un Confinado (XL). Cuarenta.

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