El Cordobés: de Benítez a Díaz, dos imágenes para contar una vida

El 5 de abril de 1986 no fue un día más en Las Ventas. Antoñete, ídolo de Madrid, y El Cordobés, el torero más popular de todos los tiempos, volvían a encontrarse en el ruedo venteño por una noble causa: los damnificados de las terribles consecuencias que tuvo la erupción del volcán Nevado del Ruiz en Colombia. El toreo siempre miró por los más desfavorecidos, aunque estuviesen a miles de kilómetros de distancia. En el cartel, estaban anunciados Paco Camino -que se cayó a última hora-, Andrés Hernando, Palomo Linares y los novilleros José Miguel Arroyo “Joselito” y Walter Castillo “Macareno de Colombia”. -Manuel Benítez corta la coleta a Manuel Díaz en Jaén-

“Antoñete y Joselito limpian de bufones la fiesta” tituló con dureza Joaquín Vidal en El País la vuelta de Manuel Benítez a Las Ventas. “El Cordobés, -¡Manolooo!, para los fans- traía preparado su show, con participación de Julio Iglesias, y estaba en el tendido todo el cordobesismo nostálgico dispuesto a reafirmar su militancia en fervorosa adhesión a Manolo ¡Manolooo! La afición madrileña apenas tenía voz entre tanto alboroto y el toreo parecía que tampoco tendría cabida en la fiesta”.

La anécdota de la tarde llegó cuando un joven rubio saltó como espontáneo al ruedo después de un quite por chicuelinas ejecutado por El Cordobés. “Y ahora, señoras y señores, acaba de saltar un espontáneo”, aclamó sorprendido el inolvidable Joaquín Jesús Gordillo en los micrófonos de TVE. Con un flequillo sesentero y un jersey de pico blanco, desplegó la muleta y apenas le dio tiempo a ponerse en la cara del toro. El banderillero Manuel Ignacio Ruiz lo redujo sin posibilidad de réplica.

Aquel joven era Manuel Díaz, natural de Arganda del Rey que quería llamar la atención del Califa de Córdoba. Por los mentideros comenzó a correr el rumor de que el espontáneo era en realidad un hijo no reconocido del Benítez. Las hechuras le delataban.

Ahí comenzó la carrera de Manuel Díaz, ahora sí, con el apodo de El Cordobés para reivindicar su legado y, sobre todo, el honor de su madre. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y su historia, también.

La historia se repite

Un lluvioso y gris día de abril, pero de casi 30 años antes -en 1957-, en el mismo ruedo, Manuel Benítez también saltó al ruedo de Las Ventas como espontáneo para pedir una oportunidad. El apodado entonces como El Renco recibió una tremenda paliza del segundo de la tarde, con el hierro de Escudero Calvo. “El toro le zarandeó a placer, le golpeó contra el burladero y le paseó prendido de la chaqueta. Por un milagro no tuvimos que lamentar una desgracia, porque el intrépido aficionado, que no tuvo ocasión ni de abrir su franela, salió bien librado del trance y pasó a la enfermería por su pie”, relató el ABC en la edición del día siguiente.

Dos historias paralelas que nacieron desde la reivindicación y que terminaron en Jaén. Juntos, en una imagen inimaginable hace solo unos años, Manuel Benítez y Manuel Díaz se fundieron un abrazo después de que el padre cortase la coleta a su hijo.

Todos los artículos de Marcos Sanchidrián
Únete al canal de Telegram de Todos a los toros
Manuel Benítez corta la coleta a Manuel Díaz en Jaén

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *