Un detalle representó la dureza con que se terminó la última clasificatoria de la Copa Chenel: los tres toreros y las cuadrillas salieron juntos de la plaza de toros de San Martín de Valdeiglesias. Un símbolo de compañerismo frente a una tarde que tuvo dos fases que coincidió con el orden de lidia de los toros de Condessa de Sobral, con nobleza los dos primeros, y José Luis Pereda, deslucidos y complicados.
La única oreja del festejo la cortó Rubén Pinar del primero, mientras que Ruiz Muñoz dio una vuelta al ruedo pero escuchó los tres avisos en el quinto. No tuvo opciones Alejandro Peñaranda que pecho con el peor lote.
El primero de Condessa de Sobral, burraco, corto de manos, hondo y serio por delante, fue ovacionado de salida. Aunque salió abanto, se fijó después de dos puyazos y tomó con buen aire el capote en banderillas. Rubén Pinar anduvo firme, encontrando su altura para llegar a la ligazón que despierta a los tendidos. Mató de una estocada y cortó la primera oreja del festejo.
El cuarto de José Luis Pereda no fue fácil. Rubén Pinar tuvo una papeleta que resolver. Fue interesante cómo provocó al toro en el cite para luego canalizar una embestida que era como un látigo y que precisaba de ir muy embebido. No hubo opción de mayor lucimiento.
De mayor alzada, con cuello y con cara, el segundo del hierro portugués repitió en el capote de Ruiz Muñoz que lo toreó con temple a la verónica. El toro tuvo nobleza y el sevillano mostró detalles de su clase. La estocada quedó trasera aunque fue efectiva. El público lo reconoció con la vuelta al ruedo.
El colorado quinto era un tío, con gran alzada, siempre montado y muy serio. Ruiz Muñoz lo meció con temple a la verónica, suerte que domina con personalidad. El de Pereda jamás descolgó y eso condicionó la lidia, incluso para a la hora de matar. Muy difícil. Tocaron los tres avisos.
También tuvo plaza el tercero de Condessa de Sobral, bizco del pitón derecho. Alejandro Peñaranda buscó la colocación y la altura para aprovechar el primer tramo de la tanda donde el toro se desplazó mejor. Después se paró. Se volcó en la estocada que quedó contraria. Fue ovacionado.
Alejandro Peñaranda levantó al público con el recibo al sexto de Pereda que repitió en el capote. Se agarró el picador atrás y derribó en el segundo encuentro. Todo cambió después del primer tercio. El toro desarrolló genio y el joven torero no se amilanó. Este también se puso imposible en el último tercio.
San Martín de Valdeiglesias, Madrid – Toros de Condessa de Sobral y José Luis Pereda para Rubén Pinar, oreja y silencio tras aviso; José Ruiz Muñoz, vuelta al ruedo y división tras tres avisos; Alejandro Peñaranda, ovación tras aviso y silencio tras aviso.
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