Guillermo García Pulido aguardaba su momento sin levantar la voz. Se habían olvidado de ponerle después de ser uno de los novilleros más válidos de su generación pero el paso al toro te obliga a calentar banquillo. Pero la Copa Chenel llegó para que cada uno muestre si en sus muñecas tiene el cambio de su sino. Y Pulido vaya si lo tiene. La Puerta Grande de Colmenar de Oreja constata que es un privilegiado a la hora de someter a los toros, de encontrar su distancia y aplicar su temple natural que lo lleva en su ADN.
De los de Luis Algarra le tocó el más de más temperamento, los otros tuvieron más nobleza, y los de Ana Romero pidieron el carnet. El primero fue muy encastado, con el que sorprendió Fernando Tendero que estuvo a un nivel sorprendente después de más de una década esperando su oportunidad, mientras que los restantes demandaron una muleta que nos les diera ni una concesión. Tanto el de Ciudad Real como Carlos Olsina pasaron también pasearon una oreja.
También fue ovacionado el tercero, más alto y serio, que remató en todos los burladeros con agresividad. Guillermo García Pulido canalizó ese temperamento con su muleta y mandó en cada embestida. Suavidad, temple, dominando los toques y las alturas. La última tanda al natural fue soberbia con el torero entregado. Terminó entre los pitones. Pinchó antes de volcarse en el morrillo para dejar una buena estocada. El público pidió la segunda, pero el presidente se agarró a la espada para dejar el premio en una.
El sexto protestó en el caballo pero el picador aguantó con entereza el envite del toro de Ana Romero. Tampoco fue fácil este que se violentaba en cuanto tocaba los engaños. García Pulido encontró la fórmula para llevarlo cosido a la muleta con un temple exquisito. Una labor de gran mérito del torero de Castillo de Bayuela, que dio una gran dimensión durante toda la tarde. La espada fue efectiva al segundo encuentro y paseó la oreja que le pasaportó a la Puerta Grande.
El primero de Ana Romero repitió con codicia en el quite por chicuelinas que ejecutó Fernando Tendero. Largo, degollado de papada y enseñando las puntas, fue muy encastado y de nota por el lado derecho por donde repitió humillado y con poder. No tanto así por el izquierdo por donde salía con la cara más suelta. Tendero ejecutó una faena limpia y de bonito trazo. En el cierre a dos manos, el cárdeno no permitió ni un error y tuvo fortuna de librarse el manchego, que voló de pitón a pitón. Oreja y ovación para ‘Tesorero’ nº55 en el arrastre.
El de Luis Algarra fue ovacionado de salida por sus buenas hechuras y con plaza, que derribó al picador después de entrar al relance y volteó a Carlos Olsina después de salir ciego del peto. Lo mejor del francés llegó en una tanda de naturales largos en una faena que siempre fue en los medios. Por el derecho llegó al público cuando ligaba muletazos sin solución de continuidad. Nobleza infinita del castaño de Algarra. Mató de una estocada casi entera y cortó un trofeo.
El tercero de Algarra, cuarto en el orden de lidia, era otro tío pero fue el que menos llegó al tendido. A pesar de su falta de transmisión, cada vez que pasaba era como el expreso de medianoche. Después de dos buenos pares de Antonio Cama y Miguel Ángel Ramírez, Fernando Tendero basó su faena en el lado izquierdo con gran limpieza. Sonó un aviso y hubo petición pero aquello se quedó en una vuelta al ruedo que sabe a gloria.
El cárdeno claro que salió en quinto lugar siempre tuvo en su mirada viva de Santa Coloma el fondo de sus intenciones. No fue ningún barrabás pero sabía lo que se dejaba atrás y no permitía ningún renuncio. Faltó acople en el conjunto. Carlos Olsina estuvo certero y lo mató dignamente. Ovación.
LA FICHA
Plaza de toros de Colmenar de Oreja, Madrid. Quinta clasificatoria de la Copa Chenel 2025. ‘No hay billetes’. Toros de Ana Romero (1º,5º y 6º) y Luis Algarra, bien presentados y de juego variado, nobles y con calidad los de Algarra y exigentes y encastados los de Ana Romero, sobre todo el primer ejemplar de la tarde.
• FERNANDO TENDERO, oreja y vuelta al ruedo.
• CARLOS OLSINA, oreja y ovación.
• GARCÍA PULIDO, oreja y oreja.
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