Terremoto Roca Rey, en hombros con Emilio de Justo y Juan Ortega

Roca Rey tiene herido el orgullo. Una voz a destiempo desde el tendido hizo que pusiese patas arriba la tarde en el sexto. Como si de la tarde de su vida se tratase, cuajó al toro como así lo hizo antes a otro gran toro de Garcigrande. Cuatro orejas que le llevó a la Puerta Grande junto a un gran Emilio de Justo que lo bordó ante el cuarto y un torerísimo Juan Ortega.

Sergio Molina se agarró arriba en un buen puyazo. El tercero apretó hasta derribar al picador en una gran pelea en varas. Más terciado, Católico-10 se vino arriba en banderillas. Roca Rey ordenó las embestidas antes de cuajarlo. Siempre muy ligado, con el hocico cosido a la muleta del peruano. Una tanda donde ligó con el de pecho sin enmendarse puso al público en pie. Después, optó por torear al natural sobre la derecha y aprovechar el recorrido y la bravura del toro. El remate fue una estocada perfecta en todo lo alto que le valió las dos orejas. El toro no recibió premio pero fue de nota.

El sexto fue el toro de más trapío del lote de Garcigrande. De cortas embestidas, Roca Rey demostró compromiso extrayendo hasta la última embestida. La faena creció en la segunda parte de una función de largo  metraje donde el público entró de lleno. No se dejó nada como si tuviese que ganarse el próximo contrato. Sonó un aviso en el momento más delicado, mientras ejecutaba la suerte suprema. Dejó media que fue suficiente. Dos orejas de ley.

Emilio de Justo cuajó a placer al cuarto, un toro más hondo aunque con la cara más recogida. El torero extremeño rápidamente entendió la bondad del animal desde los lances con el capote a pies juntos. Ya en la muleta, De Justo se relajó, toreó con el compás abierto y encajado. Las tandas crecieron en intensidad y buen toreo. Prudente-61 repitió con buen son y entrega. El final, toreando sin ayuda, y las manoletinas echando la pata para adelante fueron el colofón que, junto a una gran estocada, merecieron el premio de las dos orejas.

Emilio de Justo pegó diez verónicas y una relajada media para recibir al primero de Garcigrande que blandeó después del encuentro con el caballo. El extremeño inició la faena de muleta a media altura, siempre a favor del toro, donde destacaron dos trincherazos de cartel. La faena no tomó vuelo. La estocada trasera tuvo poca muerte y precisó de varios descabellos.

No fue fácil extraer el fondo del quinto pero Juan Ortega, con gran clarividencia, fue haciendo al toro con gran suavidad. El torero sevillano no dio ni un tirón, ni un toque. Todo fue temple para, poco a poco, firmar una gran faena. Siempre colocado, siempre ofreciendo la muleta de forma sincera. Marcó los tiempos en la suerte suprema de forma canónica para, después, irse tras la espada de forma soberbia. Dos orejas.

Miguel Ángel Sánchez y Perico dejaron las seis banderillas reunidas en una perra chica. Al segundo también le costó romper hacia delante pero Juan Ortega lo pulseó con gran temple. Pura suavidad. El sevillano se adornó con bellos molinetes o con un torerísimo toreo a dos manos. Dejó un pinchazo previo a una estocada en el rincón. Ovación.

La ficha

Plaza de toros de Arenas de San Pedro, Ávila. Más de tres cuartos de entrada. Toros de Garcigrande, desiguales de presentación. Destacaron tercero y cuarto.

• EMILIO DE JUSTO, ovación tras aviso y dos orejas

 JUAN ORTEGA, ovación y dos orejas

• ROCA REY, dos orejas y dos orejas

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