Nana del natural dormido

Duerme, muleta, duerme, 
meciéndote sobre la mano izquierda. 
Acompasa la embestida del fiero e indomable 
y redúcela hasta encontrar su medida. -Nana del natural dormido-.

Duerme, muleta, duerme, 
recibe al toro de frente, 
ofrécele tu vida, 
que él te dará su muerte.

Duerme, muleta, duerme,
relaja las muñecas
y olvídate del alma
¡Ese natural es del mejor perfume!

Despierta, torero, despierta. No es un sueño. Madrid te canta olés al ralentí por tus naturales dormidos. ¡Viva la pureza del toreo! Mentón hundido, el pecho enfrontilado y la femoral entregada.

Despierta, torero, despierta. Tres tandas y veinte muletazos pueden cambiarte la vida. Los viejos siempre aciertan.

Despierta, torero, y calla. ¡Que acabe ya esa trincherilla! Que tengo a la muleta mecida y a punto  está de cantar por alegrías.

Despierta, torero, y llora. La espada camina sola. No quiere matar aunque la muerte atesora el triunfo que tanto anhelas.

Habla, torero, y dime, ¿qué se siente cuando el natural duerme y el toro embiste?

Sueña, torero, sueña, con hacerlo más lento si cabe. Danos el capricho de volverlo a ver. De volver a cantarte, de volver sentirte, de volver contarte. 

Duerme, muleta, duerme,
muleta tuya, Ángel, del natural dormido.

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