las virtudes

Diario de un confinado (XLII). Las Virtudes

Sábado, 25 de abril. Cuadragésimo segundo día desde que se decretó el Estado de Alarma nacional.

La edición semanal de Aló Presidente interrumpe todas las televisiones. Ya no solo hay que verlo por la cadena pública, sino que todas se bajan los pantalones interrumpiendo su programación para escuchar las palabras vacías de un presidente que hace tiempo perdió la brújula. 15 millones tienen la culpa. A mi me tiene frito porque llevo semanas sin ver Cine de Barrio. Qué poquita consideración.

Los niños podrán salir mañana. Hasta ayer, según se había filtrado, podían salir los menores de 14 de años. Hoy, los que hayan cumplido 14 no podrán salir. Esperar a que salga el BOE y leerlo se ha convertido en una experiencia casi mística. Hoy, el ínclito Sánchez ha anunciado que a partir del 2 de mayo se podrá salir a hacer deporte y a pasear. Tranquilos, esperemos al BOE, lo mismo solo nos dejan ir corriendo al supermercado y a la farmacia.

Mientras, el informe MoMo (Informe de Vigilancia de la Mortalidad Diaria) arroja un incremento de un 70% de muertes (+28.075)  sobre la media del mismo periodo 17 de marzo-22 de abril de la franja 2008-2019. Incluso en este informe, con el superávit mencionado, lleva un retraso en el registro de fallecidos como vemos en el descenso de los últimos días y si aclaramos que durante el confinamiento se habrán producido menos muertes por accidentes de tráfico y menos accidentes laborales, nos encontramos con una diferencia de varios miles de muertos sobre las cifras oficiales que se han quedado en la cuneta.

Toros en Las Virtudes

Un día de San Marcos de hace unos años, descubrí una de esas plazas de toros por las que merece la pena la afición por los toros. Por la A4, camino de Andalucía, antes de cruzar Despeñaperros, entre Valdepeñas y la Venta de Cárdenas, en el corazón de Ciudad Real, hay un pequeño pueblo con una tradición muy peculiar. Cada 25 de abril, los habitantes de Santa Cruz de Mudela y de la comarca hacen una peregrinación hacia el Santuario de la Virgen de las Virtudes. La fiesta es magna, con sus puestos, su algodón de azúcar, la verbena y su correspondiente botellón. Al fondo, se levanta una ermita, anterior al siglo XV, donde hay anexa una plaza de toros cuadrada, fechada en 1645, con un encanto especial. Pocos escenarios tan mágicos para el arte del toreo.

Es día de toros. Un festejo amable, a veces corrida de toros, a veces festival, según sea el trapicheo de cambios e intercambios. Todo sabe mejor en ese escenario. Y sabe mejor aún porque la merienda es a base de hornazo de San Marcos con su correspondiente huevo cocido. Manjar de dioses. 

Los recuerdos aprisionan la cabeza y duelen en el corazón. Momentos felices que no puedes volver a agarrar. La sensación de ausencia de las personas a las que quieres. Instantes que son más grandes si se viven al lado de buena gente. Gracias a Pedro y Pilar descubrimos la coqueta plaza de Las Virtudes donde la tauromaquia adquiere una dimensión sideral.

Volveremos.

Diario de un Confinado

Diario de un Confinado. XXX. El «mozoespás».
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Diario de un Confinado XXXII. Tezanos y el aprobado general.
Diario de un Confinado XXXIII. Talento sin paguita.
Diario de un Confinado XXXIV. Volvamos al huerto.
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Diario de un Confinado XXXVI. Populismo de balcón.
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Diario de un Confinado. XXXIX. El vagamundo.
Diario de un Confinado (XL). Cuarenta.
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