Francia y Gallito: libertad sin perdón

En Francia están a años luz en libertades, sin necesidad de tener un gobierno reformista, progresista, feminista, ecologista, animalista y culturista, como el que se está cociendo y recociendo aquí. El pacto del desvelo condiciona que este PSOE (con sus nuevas siglas Pedro Sánchez Orate Estulto) haya tomado una deriva que, si el votante tiene memoria, manchará su historia una vez más. Pero tranquilos porque la memoria se puede reescribir tantas veces como se erre. Incluso destruir. Sigamos.

El Consejo de Estado francés, la máxima jurisdicción administrativa, ha consolidado el estatuto jurídico de la tauromaquia a través de dos fallos fundamentales que ha emitido en las últimas semanas. El primero fue el 4 de octubre en el que confirma que, según el artículo 13 del tratado sobre el funcionamiento de la Unión Europea: «La Unión y los Estados miembros respetan las exigencias del bienestar animal en el límite de la legislación y de las costumbres de los Estados, en materia de rituales religiosos, de tradiciones culturales y de patrimonios regionales». O lo que es lo mismo, ningún país europeo puede vulnerar la legalidad de la tauromaquia en nombre del bienestar animal.

Según la legislación europea, cualquier prohibición de festejos locales o regionales son ilegales

Han tenido que venir desde Francia, una vez más, para ponernos la cara morada. A los políticos y al sector, que mira impasible cómo las sentencias trazan un camino a seguir que nadie sigue. Ya lo hizo la sentencia que afirmaba que hubo odio en los insultos a Víctor Barrio pero no había un colectivo al que aplicar la ley. Pero seguimos sin que pase nada. Sin que nadie diga nada.

La segunda sentencia es del 18 de noviembre. El Consejo de Estado de Francia confirmó que no existe ningún estudio demostrando la nocividad de la tauromaquia para los menores y rechazó la demanda de prohibir las escuelas taurinas. ¿Qué les parece? Con la lucha que tenemos aquí y de golpe y porrazo el más alto tribunal francés no ha tenido reparos en decir una obviedad.

Si seguimos la legislación europea, cualquier prohibición de festejos locales o regionales son ilegales. Y ojo, en Francia hay 51 plazas de toros y recuerden que no se pueden abrir plazas nuevas porque los toros están prohibidos. Sí, prohibidos allá donde no hay tradición. Y cuando a algún político se le ocurre meter la pezuña, el Consejo de Estado se la corta. Es simple. Derechos y libertades.

¿Y qué hay detrás de este respeto? Dos entidades como la Unión de Villas Taurinas y el Observatorio Nacional de las Culturas que hablan poco y trabajan mucho. Anda, lo contrario que aquí. Y los resultados están a la vista.

Sevilla y Gallito: Ni olvido ni perdón

Imagino que a estas alturas ya conocen la mamarrachada del cartel que ilustrará la temporada taurina 2020. Un garabato de un supuesto artista impresionista alemán que va a ensuciar la fachada de la Maestranza durante un año. Qué aberración. Oye, los maestrantes podrán tener más o menos gusto, pero de ahí a esto… y habrá costado una pasta… En esto no hay que echar la culpa a la Empresa Pagés, son los Maestrantes los que eligen y pagan y ahí no hay quien levante la voz.

Fíjense cómo serán que Jose Gómez Ortega «Gallito», Joselito «El Gallo» como ha pasado a la historia, se le ocurrió oponerse al establishment maestrante y 100 años después de su muerte, aún no se lo han perdonado.

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