¿Goya antitaurino? Y un mojón pa´ti

Vamos con la última de esa barbarie que es el mascotismo, el animalismo y el neoecologismo de ciudad y bicicleta, y que se ha propuesto también reescribir la historia a su gusto. Esto no es nuevo, ahí tenemos la memoria histórica, bueno mejor dicho, la desmemoria histórica. 

Memoria selectiva y caprichosa es la que quiere imponer el Museo del Prado que en su doscientos aniversario ha inaugurado por todo lo alto una exposición de dibujos de Goya. Cuál fue nuestra sorpresa, bueno no tanta sorpresa porque es algo que lleva tiempo intentándose imponer, cuando en la audioguía afirma sin reparos que Goya, Francisco de Goya, Francisco el de los toros, el autor de una de las tauromaquias más bellas de la historia, era un pionero antitaruino. Si están de pie, siéntanse porque yo cuando lo leí casi me caigo de culo.

El iluminado que defiende esta teoría es el Jefe de Departamento de Dibujo y Estampas del Prado, José Manuel Matilla, por cierto, tiene guasa el apellido de este artista para intentar desmontar a un mito. El hecho que pone encima de la mesa es que Goya reflejó en sus obras un pensamiento antitaurino que formaba parte del movimiento ilustrado.

Vamos a demostrar con hecho por qué Goya no era antitaurino:

Uno. En una carta, Goya se preocupa por la salud de su amigo Martín Zapater y le escribe: “Tienes muchos asuntos y te pide el cuerpo venir a Madrid, lo dejas todo y te vienes a ver cuatro FIESTAS DE TOROS y comedias y te ríes muy bien de todo”.

Dos. En esa misma carta le dice Goya a Zapater: “Yo estoy lo mismo, en cuanto a mi salud; unos ratos, rabiando, que yo mismo no me puedo aguantar… El lunes, si Dios quiere, iré a ver los toros”.

Tres. Su criado llegó a afirmar: «En dos cosas era mi amo incorregible: en su afición a los toros y en su afición a las hijas de Eva”.

Cuatro. Sin duda, La Tauromaquia que pintó entre 1814 y 1816 es una auténtica obra de arte en la que se representó, por ejemplo, la muerte de su amigo Pepe Hillo. Incluso hay dos litografías más inéditos que representa momentos exactos de la cogida.

Cinco. Con ochenta años, en el ocaso de su vida y viviendo en Burdeos, volvió a tomar como fuente de inspiración a la tauromaquia en cuatro litografías.

Entonces, ¿por qué? ¿Por qué intentan hacernos comulgar con ruedas de molino? ¿Por qué se les permite que lo hagan en lugares como el Museo del Prado? ¿Por qué desde la Fundación nadie ha salido a rebatirlo en todas las televisiones? ¿Por qué les dejamos el campo libre al enemigo? Si alguna vez le dicen que Goya era antitaurino, mándenle directamente al carajo.

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