El honor de un muerto

La justicia ha dado un duro revés al toreo. Ya no solo a la tauromaquia, sino a la honra de los aficionados. A lo único que no se puede comprar, el honor de un muerto. Ahí, justo ahí, ha ido la sentencia del Juzgado de Lo Penal Número 1 de Segovia, absolviendo a Vicente Belenguer que fue juzgado por un delito de odio al celebrar la muerte del recordado Víctor Barrio en redes sociales.

La clave de la sentencia está en que ‘el delito de odio no es aplicable a este caso porque el Código Penal no incluye al mundo de la Tauromaquia como colectivo vulnerable’, pero aún así considera que los padres y la viuda fueron víctimas de un voraz episodio de odio. 

Es decir, que no se puede considerar un delito de odio porque la tauromaquia no está considerada un colectivo. ¿Les suena? En estos editoriales ya lo hemos comentado en alguna ocasión, como lo ha defendido el portal Mundotoro en sus acertados editoriales en los últimos 20 años. Pero nadie ha hecho caso. Ni siquiera esa Fundación, más pendientes de plagiar ideas que de proponerlas. Porque cuando dijeron en su primera rueda de prensa que la tauromaquia no iba a quedar impune, estaba mintiendo. 

A lo mejor ahora, empiezan a hablar de que tenemos que ser considerados un colectivo, que nos une una cultura común que va mucho más allá del espectáculo. La concepción de la vida, filosófica y cultural. Existe delito de odio pero no existe colectivo. Así que sigamos denunciando tweets, como si fuese a servir para algo, en vez de luchar por lo que hará realmente que funcionen esas leyes.

Cuando un país se avergüenza de su justicia, empieza a tener un problema más grave de lo que imaginamos. Cuando los Tribunales sentencian por unanimidad, cuando fallan pensando en Bruselas, cuando se dirige cuándo debe salir una resolución para no perjudicar los intereses del gobierno. Cuando robar 680 millones de euros tiene una pena prácticamente simbólica y el partido implicado, los progresistas y reformistas del PSOE, puede seguir intentando formar gobierno, sin que la oposición haga nada porque le huele también el culo a mierda. Cuando dar un golpe de Estado en tu país tiene como mucho trece años de cárcel y a los dos o tres años ya puedes pasear por la calle. Cuando se puede insultar y mofarse de un muerto en internet, sea torero, albañil o abogado, es que algo no funciona.

Me da vergüenza. Porque me asomo a Francia, un país en el que están prohibidos los toros. Sí, sí, en Francia los toros están prohibidos allí donde no hay tradición taurina. No puedes abrir una plaza nueva, en un pueblo que nunca haya dado toros, pero donde los dan, los defienden. Atiendan, el Consejo de Estado de Francia ha rechazado definitivamente la petición de las asociaciones antitaurinas para cerrar las Escuelas Taurinas. Las agrupaciones animalistas llevaron hace dos años esta propuesta a los tribunales administrativos de las regiones de Nimes y Beziers al considerar que causan traumas a los alumnos y maltrato animal. Sí, el más alto tribunal francés. Como aquí en España lo hizo el Tribunal del Constitucional con la sentencia de la prohibición en Cataluña. Hoy se podrían dar toros en Barcelona, pero la valentía de los hombres del toro está al mismo nivel que la justicia española.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *